Todo el poder a las mujeres

Acababa de ser despedida por falsas calumnias de una compañera de trabajo, que lo único que quería hacer era quedarse con mi puesto. Se esforzó con tanto ahínco y esfuerzo que, tontamente, hasta yo terminé creyendo un poco las mentiras que inventó sobre mí.

Siempre elijo mal a los hombres, el último pastelito que tenía a mi lado, además de quedar debiéndome alrededor de 200 dólares, ayer le dio un pequeño arreglín a mi auto, le reventó dos neumáticos y le rayó la pintura. El muy sensible no pudo aguantar que yo terminara con él, mantenido tal por cual.

Estaba viviendo esos momentos en que todo nos sale mal, los lectores podrán intuir que estaba “salada”. Mis amigas para que decir, ellas cuando estoy radiante no hacen más que detenerme y llenarme de mala vibra, ahora que yo estoy pésimo, sus novios no les dejan tiempopower o inventan una larga serie de subterfugios para no ayudarme a superar la amargura.

Así me encontraba, en ese estado lúgubre y depresivo, llorando y comiendo chocolate cuando de repente… desde el espejo la yo positiva me lanzó una mirada de enojo, como diciendo estúpida, ya es suficiente. Y yo miré a mi yo positiva y aguerrida y le dije sí, es hora de quererme. Me vestí rápidamente y me dirigí aún más rápido al centro comercial a hacer lo que más me alegra en la vida: comprar, como una flecha a la sección de cuidado personal y arrasé con todo, me maquillé en el mismo baño del Mall y, qué  más daba, fui al cine a ver esa película que me tentaba desde hace días. Todo me salió perfecto, me dejé querer y de qué manera, a la salida del cine un bombón me dejó su número, y esta yo sí que me gusta, como que le cierro un ojo a la vida.

Comments are closed.